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Su Fundación
En los primeros meses del año 1917, surgió entre un núcleo espectable de vecinos, la posible idea de fundar una entidad de carácter cultural y deportivo.
La idea rápidamente tomó cuerpo quedando definitivamente formada la Biblioteca, que llevaría el nombre de "Jorge Newbery" el día 1º de Mayo de 1917; dando forma así a uno de los anhelos de los fundadores, para intensificar la acción en pro de los propósitos enunciados en los estatutos.



Fundadores

Los fundadores fueron las siguientes personas: Rafael J Miranda, P. Rodríguez, J. V. Lossaso, B. Vázquez, J. A. Paredes, A. Carmona, H. Álvarez, J. S. Paredes, P. J. Lucero, A. Oliva, J. Giménez, Juan Lanzaco, G. Realini, J. R. Medina (h), H. Barbero y A. Zampieri.

Primera Comisión Directiva

En la asamblea del 1º de mayo de 1917, quedó constituida la primera Comisión Directiva, la que estaba integrada por las siguientes personas: R. J. Miranda, J. A. Paredes, A. Carmona, H. Álvarez, J. Lanzaco, G. Realini, J. R. Medina (h), H. Barbero y A. Zampieri.
Ocupó la presidencia el señor Miranda quien fue reelegido en años sucesivos, con una sola interrupción en el año 1929.

Don Rafael J. Miranda

No puede reseñarse la vida de la Biblioteca Popular "Jorge Newbery", sin nombrar a su fundador y presidente D. Rafael J. Miranda, verdadero animador y sostenedor de la entidad.
Su dinamismo está ampliamente documentado en la acción de la misma. Sus progresos se han debido a la acción imprimida por su presidente.
El señor Miranda presidió en periodos sucesivos la presidencia, hasta el año 1929, único año que por razones particulares no aceptó a pesar de haber resultado electo. Después en los años 1930, 1931 y 1932, continúo en la presidencia.




Primer Local

El primer local que ocupó la biblioteca estaba ubicado al frente del actual, que corresponde a la casa señalada con el número 149 de la calle San Martín. Posteriormente y en virtud de haberle dado el carácter de Popular a la Biblioteca, lo que aconteció el 9 de noviembre de 1918 debió buscar un edificio más amplio ante el incremento que rápidamente conquistó.


Local Propio

Llega el año 1926 y encuentra a la Biblioteca Popular, creada en 1917, en franco tren de progreso.
Debido a la acción intensa y perseverante de sus dirigentes y muy especialmente de su presidente "vitalicio" señor Miranda, la institución consigue de la administración de los FF. CC. del Estado la cesión de un lote de terreno de su pertenencia.
En este lote ubicado sobre la calle San Martín, y contiguo al paso nivel en dicha calle, es en donde se contruye de inmediato su amplio y cómodo local, el cual consta de un salón de lectura de 17 metros de frente por 5 metros de ancho, con un saloncito adyacente para la sección de ajedrez.
El Edificio incluso debió paralizar las obras por falta de liquidación de la subvención provincial.




Labor Cultural

Aparte del cambio mismo operado en la cultura del pueblo con la instalación de la biblioteca, satisfaciendo así el hábito de la buena lectura, las autoridades directivas han tenido especial preocupación de intensificar la cultura general realizando un ciclo de conferencias a cargo de personas capacitadas.
Se sugirió la conveniencia de preparar un plan intenso de conferencias para el año 1934, dado que durante periodos anteriores fue escaso este movimiento cultural.

Actividades Culturales

Las actividades culturales de la Biblioteca, no se limitaban solo a acrecentar el número de libros, ya que entre las importantes actividades culturales figuran: Conferencias a cargo del Dr. Francisco Torres, sobre el tema "La Filosofía de las cosas"; de la Srta. Rosario Vera Peñaloza distinguida educadora; el recital de la poetiza Laura Carri Pérez; obras de teatro como "Peluquería y Cigarrería" de Ricardo Hicken, corsos en carnaval, etc.

Socios

La cantidad de socios que la biblioteca por el año 1933 aproximadamente era de 250, los que pagaban su cuota mensual, haciendo frente a los diversos compromisos de la institución.



Las Subvenciones

En el año 1928 se encontraban impagas las subvenciones provinciales correspondientes a la biblioteca. A pesar de las diversas gestiones hechas, resultaron inútiles, trayendo con tal hecho los perjuicios consiguientes para la normal marcha de la entidad. El plan de obra preparado que consistía en la ampliación del local propio debieron postergarse, como así una gran adquisición de libros.
Entonces, se estimó necesaria la liquidación de las subvenciones impagas, las que solucionarían diversos aspectos de la labor cultural de la biblioteca.